Kath y James describen el día de su boda como perfectamente imperfecto. Su primera idea cuando pensaron en boda, fue una pequeña celebración en una cervecería alemana o un elopement donde tener a solas el mejor de los recuerdos o incluso una gran boda china. Finalmente, e intentando ser fieles a su estilo, la comida y la compañía fueron ganadores en el día. Decidieron hacer una fiesta íntima rodeados de sus seres queridos, eliminando todas las formalidades posibles, sin discursos, ni mesa presidencial, simplemente una fiesta con buena comida y bailar hasta desencajar los huesos.

Eligieron Fleur ́s Place en Moeraki (Nueva Zelanda) por las vistas, la capacidad de sentirse como en casa ya que sus rincones son propios de una casa de vacaciones y sobre todo, como buenos amantes de la comida, por sus exquisitos platos.

Esa relajación se trasladó al estilo de boda, donde no importó la lluvia durante la ceremonia, el vestido de la novia de color rosa y un estilo nada convencional, detalles antiguos en marcos, paredes pintadas con dedicatorias que recordaban a un bar típico pesquero, platos con detalles pintados y la importancia a lo natural como la madera y pasillos de mesa de verde sencillos sin flores.

Y el mejor de los cierres que un tipo de boda desenfadada como esta puede tener, es que tus amigos te regalen un concierto en directo de vuestra música favorita y ¡a baiiiilaaaarrrr!

Fotografía: Tim and Nadine

Vestido novia: Zambesi

Traje novio: Working Style

Anillos: Zora Bell Boyd y Welfe

Zapatos Novio: Dr Martens

Zapatos Novia: Wittner

Oficiante de Ceremonia: José Oliver

Localización y Catering: Fleur´s place

Floristería: Bloomers

Muah: Aart

 

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